No sabría decir si el ambiente que hay en España sería de una esperanza extrema o de un luto total. Lo que sí se sabe, es que el ambiente si se pondrá candente tanto en el Santiago Bernabeu como en el Camp Nou. Un necesitado Real Madrid buscará dar vuelta a la monstruosa ventaja de 4-1 que le impuso el Borussia Dortmund. Anotando 3 goles, los de José Mourinho se meten en la final de Wembley. Por su parte, el Barcelona buscará frente a su público algo todavía mas complicado cuando intente dar vuelta en el Camp Nou al marcador de 4-0 impuesto por el poderosísimo Bayern Münich. Varios medios consideran este intento de remontada como el más complicado que tendrá el Barcelona en toda su historia en UEFA Champions League, otros lo tildan hasta de casi imposible. Sin embargo, fútbol es fútbol y todo puede pasar.
El día de ayer, el Borussia Dortmund llegó a la capital española a iniciar con los entrenamientos en el coloso escenario madrileño. El goleador Robert Lewandowski fue visto de buenos ánimos durante las prácticas al lado de figuras destacadas como Ilkay Gundogan, Mario Götze y Marco Reus. Al parecer los buenos ánimos todavía no han desparecido de los dirigidos por Jürgen Klopp. Por el otro lado, jugadores como Sergio Ramos han manifestado su malestar de una manera un poco controvertida al decir que desean venganza el día de mañana. El Real Madrid viene de vencer por 2-1 al Atlético de Madrid en un partido jugado con suplentes merengues.

En Cataluña, el ambiente se vive de una manera un poco más crítica. Los dirigidos por Tito Vilanova mantienen vivas las esperanzas de lograr el milagro que pueda llevarlos a Wembley. Se especula que vilanova optará por poner en el ataque a David Villa, Alexis Sánchez y al astro mundial Lionel Messi, quien luego de marcar un pedazo de gol, fiel a su estilo, di vuelta al partido frente al Athletic Bilbao. La única duda de Vilanova es el mediocampista de contención Javier Mascherano. Mientras tanto, Jupp Heynckes decidió mantenerse en silencio durante los entrenamientos. Las últimas palabras dirigidas ante cámaras fueron que no deberían sentirse arrogantes, claro ejemplo del deseo de anonimato.
























