La rivalidad entre Universitario y Alianza Lima viene de más allá de las barras bravas, los colores o el fútbol en sí. Hoy 2012, lo único que escucho por las calles es: ¨cagones¨ o ¨monos¨ por parte de los hinchas cremas, por otro lado, escucho ¨gallinas¨ y ¨cabros¨ por parte de los hinchas blanquiazules, sin embargo, esta rivalidad sucede por algo ¿no es así? Según un programa realizado en el 2008 por Fox Sports, esta rivalidad podría definirse como la típica rivalidad entre los peruanos: Blanco contra negro. Rico contra pobre. Hay que sacar un poquito de reseña histórica.
Alianza fue el primer equipo de barrio conformado por gente del sector popular (choferes, albañiles y carreteros) y de ascendencia afro-peruana que pudo llegar con éxito a disputar la primera división del fútbol peruano (hoy denominado fulbol o julbo). Fue el club blanquiazul el primer equipo peruano apoyado por el gobierno durante el oncenio de Augusto B. Leguía. Foción Mariátegui, mano derecha de aquel presidente, fue quien se hizo como padrino del club con el apoyo del gobierno y el diario La Prensa (pro-leguiísta). Alianza nació bajo una serie de tradiciones a las cuales apadrinó el mismo Leguía como la procesión de Señor de los Milagros y el Carnaval. Los jugadores aliancistas veían al fútbol como un método de divertirse y no como un método de mantenerse saludable y hacer deporte.

Universitario de Deportes, por su parte, nació de una manera contraria. Fue el último club de la élite peruana en llegar a disputar un torneo de primera división ya que la conformaban estudiantes de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Éstos jóvenes veían el fútbol como una disciplina más, mejor dicho, el deporte en sí era una forma de obtener disciplina luego de haberla obtenido en el colegio y en la universidad. Al ser un grupo anti-leguía, ellos eran mirados como el grupo de niños ricos por el sector popular. En término de prensa tenían a su favor al diario El Comercio, vigente hasta el día de hoy como el diario más leído del Perú.

Estamos a pocos momentos de cerrar el año de los compadres con un nuevo superclásico del fútbol peruano. Sin embargo, en días como hoy, me hago una sola pregunta: ¿por qué es clásico? ¿qué hizo que aquel encuentro entre blanquiazules y cremas sea una situación que paraliza el país? He ahí mi respuesta. Apuesto a que más del 60% de los peruanos no conoce la historia de la rivalidad más allá de aquel fatídico día en donde inició todo con el ¨clásico de los bastonazos¨.

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