Tras la paliza (porque en verdad, si fue una paliza) que nos dio Argentina, fui a mi cama, me senté, inhalé y exhalé en sentido de alivio. Sentí, al igual que muchos peruanos, ese sentimiento de: "Al fin se acabó todo" porque en verdad, sí se acabó todo. Grité, celebré y sufrí un proceso eliminatorio tan apasionado con la selección peruana, aunque muy poco profesional. Un periodista nunca debe hablar en primera persona acerca de las experiencias de sus noticias, sin embargo, hoy quisiera hacer una excepción. 21 años de edad y sigo sufriendo como muchos. Tengo que seguir conformándome con oír grandes historias acerca de Cubillas, Chumpitaz o Sotil. Un chico de mi generación debe respetar pero no debe vivir de ídolos de los 70's.


Nuestra selección fue parte de un proceso, al cual, no sabría si decirle humilde o soberbio. Al igual que con la sub-20, se dejaron escapar muchísimas oportunidades, partidos que debieron ser ganados y como decían muchos periodistas extranjeros: que nuestra selección merecía más. Uno tiene que ser precavido y decirle a estas personas (que nos tienen mucha pena) que en el fútbol NADIE MERECE NADA. El marcador es el acusador, el juez, el veredicto y el verdugo de este ingrato proceso llamado fútbol.
Pedro Canelo, redactor de El Comercio dijo hace unos días que peloteros nos sobran y futbolistas nos sobran. Pelotero es el apodo que recibe aquel futbolista que decide hacer una telenovela chicha de su carrera. Envolverse en escándalos y situaciones que parecen tragicómicas. A lo largo de 33 años, nos hemos topado con un sin fin de escándalos y promesas perdidas del fútbol peruano. Es fácil criticar a un pelotero, pero no tiene sentido cuando hace un año lo inflaste con portadas humeantes sobre su partida a un equipo chico de Europa.
¿A qué punto hemos llegado los peruanos? ¿A celebrar triunfo peruano cuando el equipo de uno de los nuestros campeona una Liga Brasileña o una Champions League estando en la banca? ¿A inflar y hacer de nuestros jugadores celebridades cuando parten a equipos chicos de Europa? Por eso, somos burla de Sudamérica. Porque al igual que un personaje carismático que se dedica a 'traducir' canciones al estilo 'chicha', vivimos de hacer papelones. Esta etapa tiene que terminar, pues tenemos a toda una nueva generación de niños que vieron su primera eliminatoria y la sufrieron igual que nosotros.


Contarles a estos niños que mientras sigan existiendo peloteros, escándalos y corrupción en nuestra dirigencia futbolística; mas la perdida esperanza de clasificar a un mundial, va a ser más doloroso que decirles que ciertos personajes como Papa Noel, el Ratón de los Dientes y el Conejo de Pascua no existen. Fueron los errores anti profesionales de nuestro 'fulbo' peruano los que nos dejaron afuera de Brasil 2014. Chicos de nuestra generación sufren una vez más como nos aplastan y nos hacen ver como un país pobre no solo en su fútbol, sino en su deporte en general. Los Juegos Panamericanos de 2019 son una oportunidad imperdible de darle de una maldita vez, un poco de potencia a nuestro deporte peruano, que tanto ha sido petardeado.


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