Rumba, buen gusto al ojo y alegría ajena. Fueron esos los sentimientos que me trajo aquella Colombia que está participando en este último y precioso Mundial para los sudamericanos. A vista de todos, probablemente el Mundial más sudamericano de la historia. Hoy, uno de sus grandes participantes me llenó los ojos con lindo estilo de toque, enganches formidables y sobre todo: gran fútbol. Hoy, son por quienes yo lanzo apuestas. Unos dicen Chile, otros Uruguay. Yo, por mi parte, me quedo con el hermoso equipo que ha armado José Pékerman.


Sin embargo, el D.T argentino no fue ni la base ni la cereza de la torta del proyecto colombiano. Pékerman fue solamente el estratega del cual se pensó que encajaría con la visión de la explotación de esta nueva generación de la Selección Colombia. ¡Y vaya que dieron en el clavo! Fuera de ello, esta generación de chicos son el resultado de un plan que venía cocinándose desde hace muchísimo tiempo.


En 1995, mientras el 'Pibe' Valderrama, el 'Tren' Valencia y el 'Escorpión' Higuita iluminaban al mundo del fútbol goleando a Argentina y vacilando en los Mundiales, en su país se planeó de manera gubernamental la famosa ley 181. Mejor conocida como la ley del deporte. Aquella nueva ley promovía la fomentación y la recreación del deporte en los tiempos libres. Tanto para escuelas como para universidades. Esto fue tomado como un proyecto social. Algo que fue erradicado del Perú a finales de los 80's.
Con esta nueva ley dada, Colombia hizo un chequeo de todos los deportes en donde se podría destacar en planes futuros. En un viaje a Medellín que tuve en 2013, me sorprendió la cantidad de circuitos que existían para practicar ciclismo BMX. La joven Mariana Pajón a sus casi 22 años, es la prueba viviente del éxito de ese proyecto, así como el último campeón del Giro D'Italia, Nairo Quintana.
Pero volvamos a lo nuestro, que es el fútbol. Mientras esta ley fue dada y puesta en práctica. Un joven fue separado de sus tierras para ser llevado a tierras argentinas para competir en el club de la franja roja de River. Un niño de nombre Radamel y el segundo nombre de una leyenda del fútbol brasileño, Falcao. Este joven no tenía vacaciones. Tenía que quedarse en la famosa pensión (Lugar en donde se hospedaban los provincianos y los extranjeros que jugaban en las canteras), ¡INCLUSO PARA LAS FIESTAS DE FIN DE AÑO! Es decir, no podía ver a su familia, a menos que ellos visiten Buenos Aires. El resultado de toda esta manera de adquirir disciplina: Uno de los mejores centrodelanteros que he visto en mi vida. No estará compitiendo el Mundial. Pero esto, probablemente, no le quitará el prestigio que ha obtenido.

Por otro lado, está la historia de 2 estrellas que están llevando al fútbol 'cafetero' a nuevos y más altos niveles. El aguerrido delantero de River, Teófilo Gutiérrez y el inmenso crack del Mónaco, James Rodríguez. Uno tuvo una historia muy diferente al otro. Guitérrez, a sus 29 años, ya ha recorrido el mundo lo suficientemente como para poder forjarse como delantero estrella que es. La Selección Colombia, gracias a él, no extraña a Falcao. James, por otro lado, a sus casi 23 años, es el claro reflejo del proyecto que se promulgó en 1995. Su vida fue la educación física. Estos dos señores, son las dos principales armas por las que Uruguay tiene que preocuparse este sábado, cuando se enfrenten en octavos de final.


En mi más sincera conclusión, el fútbol colombiano, su gran toque y juego, están hoy como su café y sus arepas con queso: ¡Exquisito! Son la clara prueba de un amor infinito a la camiseta y del deseo de evolucionar su mundo deportivo. Aprendamos peruanos.
Con esta nueva ley dada, Colombia hizo un chequeo de todos los deportes en donde se podría destacar en planes futuros. En un viaje a Medellín que tuve en 2013, me sorprendió la cantidad de circuitos que existían para practicar ciclismo BMX. La joven Mariana Pajón a sus casi 22 años, es la prueba viviente del éxito de ese proyecto, así como el último campeón del Giro D'Italia, Nairo Quintana.
Pero volvamos a lo nuestro, que es el fútbol. Mientras esta ley fue dada y puesta en práctica. Un joven fue separado de sus tierras para ser llevado a tierras argentinas para competir en el club de la franja roja de River. Un niño de nombre Radamel y el segundo nombre de una leyenda del fútbol brasileño, Falcao. Este joven no tenía vacaciones. Tenía que quedarse en la famosa pensión (Lugar en donde se hospedaban los provincianos y los extranjeros que jugaban en las canteras), ¡INCLUSO PARA LAS FIESTAS DE FIN DE AÑO! Es decir, no podía ver a su familia, a menos que ellos visiten Buenos Aires. El resultado de toda esta manera de adquirir disciplina: Uno de los mejores centrodelanteros que he visto en mi vida. No estará compitiendo el Mundial. Pero esto, probablemente, no le quitará el prestigio que ha obtenido.

Por otro lado, está la historia de 2 estrellas que están llevando al fútbol 'cafetero' a nuevos y más altos niveles. El aguerrido delantero de River, Teófilo Gutiérrez y el inmenso crack del Mónaco, James Rodríguez. Uno tuvo una historia muy diferente al otro. Guitérrez, a sus 29 años, ya ha recorrido el mundo lo suficientemente como para poder forjarse como delantero estrella que es. La Selección Colombia, gracias a él, no extraña a Falcao. James, por otro lado, a sus casi 23 años, es el claro reflejo del proyecto que se promulgó en 1995. Su vida fue la educación física. Estos dos señores, son las dos principales armas por las que Uruguay tiene que preocuparse este sábado, cuando se enfrenten en octavos de final.


En mi más sincera conclusión, el fútbol colombiano, su gran toque y juego, están hoy como su café y sus arepas con queso: ¡Exquisito! Son la clara prueba de un amor infinito a la camiseta y del deseo de evolucionar su mundo deportivo. Aprendamos peruanos.




