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domingo, 13 de julio de 2014

El orden se impuso sobre las agallas

"El fútbol es un deporte que se juega 11 contra 11 y en donde se corre detrás de un balón por 90 minutos. Al final, siempre ganan los alemanes".
-Gary Lineker




Aquellas palabras del mítico ex '10' inglés, retumbaron hoy en el mítico Maracana de Río De Janeiro. No fue por contundencia ni por temas obvios. Fue simplemente el orden, la limpieza y la tranquilidad con la que el conjunto de Joachim Löw se impuso ante Argentina por la mínima diferencia y bordeó una nueva estrella en el escudo de la selección de Alemania. La cuarta en su prestigio.

Para formar a esta nueva generación campeona, tenemos que partir hacia lo histórico, Alemania concluyó un proyecto que se venía cocinando desde hacía un par de décadas; y me atrevería a decir que este plan persiste desde la década de los ciuncuenta. Tras la hazaña de 1990 con la tercera estrella, era un hecho de que la confianza en Matthäus, Völler, Klinsmann y Brehme como jugadores iba a ser pasajera. Se tenía que pensar en futuro y encontrar un nuevo estilo. El primer intento de 1994, fue un fiasco. El intento de 1998 con Bierhoff, Hässler, Kohler, fue de igual manera. En 2002, se llegó con una nueva generación prometedora que llegó a la final del Mundia de Corea-Japón bajo el protagonismo de un buen esqueleto conformado por Oliver Kahn en el arco, Ziege en la defensa, Ballack en el mediocampo y el sobreviviente hasta hoy e histórico Miroslav Klose. El nefasto fracaso de la Eurocopa de 2004, forzó a la federación 'teutona' a tomar nuevas mentalidades.


Aquella mentalidad, como bien fue mencionada en un post anterior, fue dada por el histórico Jürgen Klinsmann, quien llevó a su equipo a las semifinales del mundial que organizaron en 2006. Tras su partida, pasó sus conocimientos a quien fue su asistente técnico, y hoy, termina haciendo historia: Joachim Löw. El nuevo D.T, no era conocido por ser un sigiloso, sin embargo, tampoco buscaba ese 'alto perfil' que tanto caracterizan a los entrenadores europeos (Sin contar algunas excentricidades extra futbolísticas).



Durante estos últimos 4 años, Löw perfeccionó el método de juego de 3 volantes creativos; aumentándoles el hambre de gol y la versatilidad en las bandas. Aquellos hombres fueron Mesut Özil, Mario Götze (quien entra en la historia de los mundiales con su histórico gol en la final) y el declarado por los periodistas internacionales como el jugador 'más completo' del Mundial, Toni Kroos. Todo esto, con la ayuda de dos seres ágiles en el mediocampo de contención como el veterano Bastian Schweinsteiger y el experimentado Sami Khedira (con Cristoph Kramer) como apoyo en la suplencia.

 


Volviendo al presente, quiero tomarme un tiempo para resaltar mis halagos y críticas: La 'albiceleste' fue amenazante en todo momento. Aquellos disparos provenientes desde las bandas por parte de los extremos y los contraataques frontales por combinaciones de Messi e Higuaín, fueron mortales y casi difíciles de parar. No obstante, sucedió algo para mí durante la segunda mitad que resultó algo prejuicioso. Cuando Sabella decidió incluir a Sergio Agüero y substituir a Ezequiel Lavezzi; quien había dado más ocasiones peligrosas. Un señor que no conocía de fútbol me dijo que Argentina 'había' regalado el partido con tan solo sacar una pieza tan fundamental como el 'pocho'. 

Lo de Messi fue otra cosa para sorprenderse. Hoy, fue la primera vez en mi vida que lo vi desaparecer de las indicaciones del Sabella. Mudo y sin pretextos, a mi concierne, la banda de capitán le quedó muy grande al exuberante '10' argentino. Poco fue su sentido de liderazgo. Si quiero asumir un papel de villano, me atreveré a decir que se le otorgó el adorno para que luzca como Maradona en 1986 ganando la copa. Pero para ello, no basta ser el mejor del mundo con tus habilidades. Hay que influir en los tuyos y nadie hizo mejor esa 'chamba' que Javier Mascherano.

 

Destaco sobre todo la paciencia del equipo Alemán. Nunca perdieron la calma. Ni siquiera cuando amenazaron Messi, Higuaín y el (personaje) Palacio. Lahm fue todo un líder al quitarle la presión de encima a sus colegas zagueros. Fue la paciencia la que aumentó la contundencia de los imponentes Mats Hummels y Jerome Boateng. Ni siquiera en los partidos de suma pelea frente a Estados Unidos o Ghana. Momentos aquellos, en los que la hinchada y el mundo del periodismo deportivo, dudaban del ambiente gustoso que podían ofrecer los 'panzers'.



Solamente un último consejo y que no suene como crítica: El tiki-taka famoso del que todos hablan, es el método de juego más estudiado del momento. Hoy en día, se encuentran fórmulas para anularlo. El Bayern de Heynckes lo hizo con el Barcelona en 2013, así como los equipos de José Mourinho y Carlo Ancelotti en el Real Madrid. Hay que ser cauteloso con ese estilo, porque fuerza a los volantes de contención a agruparse con más volantes centrales en búsqueda de anular un juego tan abierto como el de esta última Alemania.

Quiero aplaudir al cuadro germano una última vez por su ordenado proyecto. No será político ni con fines de lucro. Sin embargo han hecho que el fútbol elegante se muestre ahora como la nueva capital del mundo del deporte rey. Esto viene desde épocas de inicio de década. Cuando demostraron que dos equipos locales podían protagonizar una final de Champions League. Cuando la verticalidad característica de los 70' y el sentido del 'tiki taka' moderno se junta, nace lo que varios periodistas conocen hoy como el "Nuevo fútbol total". ¡"Alles gute Deutschland", se lo merecen!

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